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la envidia.

Queridos amigos paz y bien.
La envidia es muy nociva para nuestras vidas, perjudica nuestras vidas haciendo constantes comparaciones con otras personas. La envidia no es sana. Si la persona a la que se le envidia tiene éxito o le va muy bien en su vida personal deseamos todo cuanto ella tiene…
La envidia entra por nuestra inseguridad ante lo que hacemos, necesitamos la aprobación de todos, estamos siempre queriendo hacer más cosas de las que podemos, y eso en un momento puede llegar a ser terriblemente agotador. Las personas que sufren este mal, quizás lo hacen sin querer o sin darse cuenta, pero debe ser algo muy terrible de vivir pues se sufre, se cae en la hipocresía, se dicen cosas desagradables, y finalmente nos vuelve en personas destructivas.
Siempre que conoces una persona envidiosa seguro que te hará sufrir, pero es allí donde debemos saber manejar este sentimiento tan destructivo…
Recuerda que la envidia es es el miedo a no ser aceptado por nuestro entorno, es “inseguridad total en nosotros mismos”. Hay que tratar de controlar tal resentimiento porque sólo traerá soledad a nuestras vidas…
Para poder lidiar con este sentimiento de frustración, recuerda que todos los seres humanos somos débiles, que todos tenemos algunos talentos que Dios nos regaló, y está en nosotras descubrir cuales son.
La envidia sólo nos traerá problemas, es difícil reconocer que “soy muy envidiosa” pero piensa en tu yo interno si lo eres o no. Trata de controlar la envidia, es como lo más parecido a los celos…
Agradezcamos cada día por lo que tenemos y carecemos. Tratemos de actuar bien con los demás, esforcémonos, y no nos comparemos con nadie porque siempre sentiremos que perdemos dejando lugar a que florezca ese feo sentimiento que es la envidia.
Busca en tu interior Haz cosas buenas y veras que muchas personas te admirarán más por tus lindas cosas que por tus feas actitudes. Sé feliz y aleja esos malos pensamientos, recuerda que siempre habrá mejores y peores personas que tú.
Nunca debemos compararnos con nadie, entender que somos únicos, e irrepetibles, TODOS hijos de Dios y tenemos que estar conformes con lo que hemos logrado, con los talentos que ÉL nos ha dado, brillemos o no, debemos estar felices disfrutando de este festín llamado VIDA, algunas veces nuestro estado de ánimo no es bueno y no podemos VER las maravillas que nos rodean, no tenemos capacidad para contar nuestras bendiciones, que realmente son muchas.
Pero podemos pedir a Dios el Milagro de que sane nuestra alma, que sepamos darle gracias por todo lo que nos permite tener y sobre todo que aprendamos a saber agradecer también lo que tienen los demás, entonces sí conoceremos lo que es vivir en paz, y con plenitud total.
Que Dios los bendiga.
P. Miguel Mufrege.

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